Lactosa

Conservantes, embutidos o medicamentos también pueden contener lactosa.
¿Qué es la lactosa y qué alimentos la contienen?
Miles de personas sienten malestar cuando toman leche. La lactosa es una de las razones principales, aunque no sólo está presente en la leche.
La lactosa es el azúcar presente en la leche de todos los mamíferos. Es un disacárido formado por dos moléculas, una de glucosa y otra de galactosa. Una vez ingerida vía oral pasa al intestino delgado donde, en circunstancias normales, debería ser absorbida por el torrente sanguíneo y aprovechada para el correcto funcionamiento de nuestra células.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

Para que nuestro organismo pueda absorber la lactosa, es necesario que ésta sea desdoblada, es decir, que sus moléculas de glucosa y galactosa se separen y sean absorbidas por separado. La responsable de este desdoblamiento es una enzima que crea nuestro cuerpo, llamada lactasa. Decimos que somos intolerantes a la lactosa cuando nuestro organismo no es capaz de generar esta enzima, o no lo suficiente como para desdoblar la lactosa y que pueda ser absorbida.

¿Qué sucede si no podemos absorber la lactosa?

Cuando la lactosa no puede ser absorbida por el intestino delgado pasa al grueso, donde las bacterias de la flora intestinal del colon intentarán fermentarla, liberando gases y provocándonos los típicos síntomas, como flatulencias, diarreas ácidas, hinchazón, dolor de barrica, espasmos o vómitos, que incluso pueden derivar en malestar, cansancio, trastornos del sueño, nerviosismo e irritación.

¿Es lo mismo la intolerancia a la lactosa que la alergia a la leche?

No, cuando existe alergia, son las proteínas de la leche de vaca (la caseína principalmente) las que provocan una respuesta en el sistema inmunológico, pudiendo provocar síntomas cutáneos (urticarias, enrojecimiento...) o digestivos: diarrea, picor, respiratorios: asma... Los alérgicos a la leche no deben tomar ningún tipo de lácteo, aunque sea sin lactosa, debiendo tomar leches vegetales: de soja, avena, almendra, arroz...

Con el paso de los años, en general vamos tolerando menos la lactosa porque producimos menos lactasa.

¿Cómo podemos saber que somos intolerantes a la lactosa?

Si cuando consumes lácteos sientes molestias podrías serlo. No obstante, la mejor manera de saberlo es visitando a tu médico de medicina general, que te hará una prueba.

¿Qué productos tienen lactosa y debes evitar si eres intolerante?

  • Todos los que tienen leche de mamífero: vaca, cabra, oveja...
  • Todos los alimentos derivados de la leche: queso, nata, mantequilla, yogur, leche en polvo, evaporada...
  • Todos los productos que se hacen con leche como helados, cremas y salsas, chocolate con leche, chocolatinas, natillas, arroz con leche, flanes, batidos,cremas o zumos con leche.

Y también otros productos que no parecen tener lactosa (pero sí la tienen), como:

  • Carne envasada, como los preparados cárnicos de carne picada, hamburguesas o carnes nobles envasadas, todos ellos llevan lactosa como conservante.
  • EmbutidosEmbutidos
    Embutidos: fiambres de cerdo, pavo o pollo tanto loncheados como en tripa, como el jamón cocido, la pechuga, la mortadela, las salchichas, el salchichón, el chorizo...
  • Aperitivos: patatas de bolsa y gusanitos (generalmente aquellos con sabores añadidos a queso, a jamón, a kétchup...), frutos secos con sabores especiales (kikos, pipas, etc), al igual que el Lactitol (E966), un derivado de la lactosa que se usa como edulcorante en chicles sin azúcar, caramelos y muchos productos bajos en calorías.
  • Galletas: casi todas las galletas (tipo María, hojaldradas, de sabores especiales, etc) llevan suero de leche, leche en polvo o lactosa como aditivo.
  • Panes: generalmente suelen llevar lactosa los panes envasados, como el especial para hamburguesas, de molde, para perritos calientes... También algunas barras de pan multicereales, baguettes o panes especiales pueden llevar leche o derivados.
  • Caldos: caldos de carne de pollo, de verduras y de pescado utilizan la lactosa como aditivo, especialmente los concentrados.
  • Vinos y licores: hay que tener precaución con las bebidas alcóholicas, ya que en el proceso de destilado de algunas: ron, ginebra, whisky, anís... hay empresas que usan derivados lácteos, como el lacto suero en su elaboración. También en el proceso de fermentación de vinos, sidras, etcétera, las bodegas lo pueden usar como agente clarificante.

  • Medicamentos: muchos de los comprimidos: antiinflamatorios, antibióticos, anticonceptivos, antidepresivos tienen lactosa como excipiente para la conservación de sus propiedades. Es imprescindible leer los prospectos y, si tenemos duda, consultar con el farmacéutico.
En los restaurantes también debiéranos decir que somos intolerantes, afortunadamente ahora hay una Ley de Alérgenos que obliga a bares y restaurantes a indicar en la carta si el plato lleva leche o lactosa. También es muy, pero que muy importante, leer las etiquetas de cualquier producto envasado.
Las personas con una alta intolerancia también deben evitar los productos que indiquen en su etiqueta: "puede contener trazas de leche".

¿Qué aditivos llevan lactosa?

Lactosa, Monohidrato de lactosa, azúcar de la leche, sólidos lácteos, lactitol (Eg66), Suero, suero de leche o suero láctico, suero en polvo, cuajo animal, grasas de leche.

¿Qué aditivos no llevan lactosa pero pueden tener contaminación cruzada?

Ácido láctico (E270), lactatos (E315, E316, E327), lactato ferroso (E585) en aceitunas negras. Ésteres lácticos (E472B), Lactilatos (E481, E482), Glucono delta lactona (E575), Proteínas de leche, Caseína, Caseínatos de calcio, sodio, potásico y magnésico; lactalbúmina, lactoglobulina.
El ácido láctico y sales son independientes de la lactosa, al igual que las proteínas de leche: una cosa es la lactosa (azúcar) y otra las proteínas, las cuáles no afectan a los intolerantes a la lactosa.

¿Pueden tomar yogur, kefir y quesos los intolerantes a la lactosa?

Hay personas que se sienten mal tomando leche con lactosa, pero a quienes el queso y los yogures no les afectan por igual. La razón es porque en este caso la lactosa ha sido fermentada por bacterias ácido-lácticas o cultivos lácticos, y esas bacterias se comen gran parte de la lactosa que hay en la leche para fermentarla. Cuanto más curación tiene un queso menor cantidad de lactosa posee, y ésto es igual para los quesos de cabra, vaca y oveja. Por lo tanto, los quesos frescos de Burgos, ricotta, requesón, mascarpone, Burgos o crema tienen mayor cantidad de lactosa que los curados de manera artesanal, como el parmesano, roquefort o gruyère, que practicamente no tienen lactosa. Los semicurados como el brie, manchego o camembert tienen menor cantidad de lactosa que los frescos, pero si nos sientan bien o no dependerá del grado de intolerancia que presentemos.

El kefir es leche fermentada con levaduras y bacterias lácticas homónimas. Estos microorganismos fermentan la lactosa de la leche y la convierten en ácido láctico, dando lugar a una bebida de sabor similar al yogur pero de consistencia más líquida. Su origen se encuentra en el Cáucaso y su nombre procede de la palabra turka keyif, que hace referencia a la sensación plena de bienestar. Quienes no tengan un grado muy alto de intolerancia podran tomar kefir sin problemas, de hecho es muy beneficioso para repoblar nuestra flora intenstinal por sus propiedades probióticas.

Si no tomo ningún producto lácteo, ni siquiera los "sin lactosa", ¿qué alimentos debo consumir para no tener carencias nutricionales?

Debemos buscar otros productos que nos aporten calcio y vitaminas A, C y D, fósforo, magnesio y potasio, que nos ayudarán a la absorción de calcio. Alimentos ricos en calcio, además de los lácteos, son los pescados como las sardinas, boquerones, berberechos, mejillones, anchoas, lenguado, pulpo, vieiras, ostras y salmón. También algunos frutos secos, como nueces, avellanas y pistachos, además de legumbres como garbanzos, lentejas, judías blancas y verduras como la col, espinacas, acelgas, cardo, grelos, berros y brócoli.

¿Cómo podemos tener más lactasa?

Existen complementos dietéticos en forma de comprimidos y pastillas de la enzima lactasa, que es la que nos hace falta para poder tomar productos con lactosa. Con esta enzima podremos metabolizar la lactosa adecuadamente en el intestino y no tendremos molestias al tomar lácteos. Para ello hay que tomarse la pastilla justo antes de comer, para que la enzima y la lactosa se encuentren en el intestino y pueda desdoblarse este disacárido para su mejor absorción. Estos complementos se encuentran en farmacias, aunque no se consideran medicamento. Los hay en varios formatos: masticable o en comprimidos, el de 300 FCC equivalen a la digestión de 1 gramo de lactosa. Por tanto, una pastilla de lactasa de 4500 FCC debería funcionar para digerir la lactosa contenida en un vaso de leche (5 gramos de lactosa por cada 100 g. de leche entera)

¿Qué cantidad de lactosa tiene 100 gramos de...?

  • Leche entera: 5,8 g.
  • Helado de leche: 7,8 g.
  • Chocolate con leche: 9,5 g.
  • Queso seco: 1-3,5 g.
  • Leche condensada: 9,5 g.
  • Yogur: 4,7 g.
  • Queso fresco: 3,5 g
  • Nata o crema de leche: 4,5 g.
Fuente: Postres sin lactosa, de Juanjo Fernández.

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Lo primero que vamos a hacer es descubrir el origen etimológico del término lactosa. En concreto, podemos determinar que procede del latín, más exactamente de “lac, lactis” que puede traducirse como “leche”.
Lactosa es el azúcar (formado por la glucosa y la galactosa) que está presente en la leche. Se trata de un disacárido que se halla en una proporción de entre el 4% y el 5% en la leche de las hembras de los mamíferos.

En el caso de los seres humanos, la correcta absorción de la lactosa requiere de la presencia de una enzima denominada lactasa (producida en el intestino delgado y sintetizada durante la infancia). Si el organismo presenta una escasa o nula cantidad de lactasa, la lactosa no puede ser asimilada de manera correcta y se producen diversas molestias.


La falta de lactasa genera lo que se conoce como intolerancia a la lactosa. Esto supone una imposibilidad para metabolizar la lactosa debido a una afección en las microvellosidades intestinales que se encargan de producir la lactasa.

Es posible distinguir entre la intolerancia permanente (hereditaria y determinada por la genética del individuo) y la intolerancia temporal o reversible (también conocida como intolerancia adquirida, se produce por una patología o una situación específica que puede curarse).

Además de todo lo expuesto, es importante conocer que existen diversos métodos para poder llevar a cabo el diagnóstico de lo que sería la intolerancia a la lactosa. Y es que algunos casos son difíciles de determinar y requieren sistemas específicos para hacerlo.

No obstante, nos encontramos con el hecho de que estos son los métodos más significativos al respecto:
• Test sanguíneo, a través del cual se permite conocer lo que es nivel de glucosa en sangre inicial y a partir de ahí la sobrecarga de lactosa que posee la persona en cuestión.
• Test genético. Entre los últimos sistemas establecidos para determinar la citada intolerancia se encuentra este que cada vez está siendo más utilizado para tal fin.
• Test de hidrógeno en el aliento, que en la actualidad es el método más empleado para conseguir los resultados más rápidos, eficaces y reales.
• Biopsia del intestino delgado. Sólo en casos muy concretos y específicos se apuesta por este otro sistema de detección de intolerancia a la lactosa que se puede realizar mediante una endoscopia o una esofagogastroduodenoscopia.

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa se advierten después de ingerir productos lácteos o alimentos derivados de ellos. Entre estos síntomas pueden mencionarse los cólicos abdominales, la diarrea, el estreñimiento y las erupciones cutáneas. Como el nivel de producción de lactasa varía de una persona a otra, las características de la intolerancia a la lactosa y de los síntomas no son iguales en todos los casos.
No obstante, existen otros muchos síntomas que vienen a indicar que una persona sufre de intolerancia a la lactosa. En concreto, entre los mismos se encuentran los espasmos, la hinchazón abdominal, los gases, los vómitos, el nerviosismo, diversos trastornos del sueño, el cansancio, dificultades para concentrarse o cansancio.

El control de la dieta, por lo tanto, suele realizarse mediante pruebas de ensayo y error para determinar qué alimentos y en qué cantidades puede ingerir un sujeto sin experimentar reacciones adversas.

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